Proceso claro, alcance acordado por escrito, interlocutor directo, sin letra pequeña. Así es como trabajamos con todos nuestros clientes.
Cada proyecto es distinto, pero la forma de arrancarlo es siempre la misma. Esta estructura nos permite ir rápido sin saltarnos nada importante.
Nos escribes o nos llamas y nos cuentas qué necesitas. Sin formularios interminables ni calificación agresiva. Si prefieres una primera reunión por videoconferencia para explicar el contexto de viva voz, la agendamos sin coste.
En esta fase no pedimos información sensible — solo lo suficiente para entender si tu necesidad encaja con lo que sabemos hacer.
Analizamos internamente la viabilidad del encargo. Miramos tres cosas: si tenemos la experiencia para hacerlo bien, si tenemos la capacidad ahora, y si vemos conflicto con otros clientes actuales o pasados.
En esta fase te decimos con transparencia si no somos la mejor opción. Si es así, intentamos orientarte hacia quien pueda ayudarte mejor. Si encajamos, pasamos al siguiente paso.
Preparamos una propuesta con alcance, entregables, plazos, condiciones económicas y forma de pago. Sin letra pequeña, sin costes ocultos, sin cláusulas de renovación automática. Si algo no está claro, lo aclaramos antes de firmar.
Firmamos un contrato simple con las condiciones acordadas. Para encargos pequeños, una orden de servicio por escrito puede ser suficiente.
Empezamos el trabajo. Tienes un interlocutor único al que puedes escribir o llamar directamente. Establecemos al inicio la frecuencia del reporting — en proyectos cortos puede ser sólo al cierre, en proyectos largos normalmente semanal o quincenal.
Al terminar, hay un cierre formal: entregables, revisión conjunta, liquidación. Sin arrastrar facturaciones indefinidas.